El proceso de la alfabetización comienza a mediados del S XVIII, durante el reinado de Carlos III, monarca partidario del despotismo ilustrado, una forma de gobierno que se centraba en incentivar la educación como medio de alcanzar la sabiduría y la felicidad en el ser humano. Estas novedades quedarían detenidas por el monarca Carlos IV por miedo de que se extendieran las ideas de la revolución francesa.
Ya en el S XIX se comienza a dar un periodo decisivo para la educación en adultos, sobre todo con la implantación de la Ley Moyano en 1857, fomentando lecciones de noche o la creación de escuelas en pueblos de más de diez mil habitantes.
Centros como la Institución Libre de Enseñanza, Universidades Populares y la Extensión Universitaria fueron decisivos que se crearon en un ámbito privado, así como los Centros Obreros Católicos, creado por la Iglesia, preocupada por mejorar a las clases más necesitadas. También el movimiento obrero se sumó al fomento de la educación de adultos en los Ateneos y las Casas del Pueblo. En el periodo del 1860 a 1900, el índice de analfabetismo se redujo de un 75% a un 63%. Otro factor a añadir a finales del SXIX era el semialfabetismo, un factor muy frecuente.
A comienzos del SXX, concretamente entre 1922 y 1923 se realiza la Primera Campaña de Alfabetización en lugares donde el analfabetismo tenía un nivel del 70%, pero fue un intento fallido por los escasos recursos económicos. Durante la década de los 30 destaca el papel de las Misiones Pedagógicas, aunque con un papel más que alfabetizador tenía un papel cultural. Estas fracasaron porque el pueblo necesitaba alimentos antes que culturizarse.
Durante la Guerra Civil, en la España republicana se crearon las Milicias de Cultura y Brigadas Volantes contra el Analfabetismo en la Retaguardia, teniendo una gran importancia para la información ideológica. También existió Cultura Popular, una organización que ayudó a crear más de mil bibliotecas.
Durante la Guerra Civil, en la España republicana se crearon las Milicias de Cultura y Brigadas Volantes contra el Analfabetismo en la Retaguardia, teniendo una gran importancia para la información ideológica. También existió Cultura Popular, una organización que ayudó a crear más de mil bibliotecas.
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